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Sunday, 03 June 2007
El boricua que quiere ser Dios - endi.com - Puerto RicoArtículo original
Un perfil de José Luis de Jesús Miranda, el líder de la secta más polémica de América Latina.
Una seguidora del boricua que se cree Dios, Jesucristo Hombre y el Anticristo se lo encuentra sorpresivamente aquí en su iglesia. Ella se lleva las manos al rostro en señal de asombro. “Qué lindooooo, que cosa más liiiindaaaa. Ay paaaadreee, ahora sí que me da un ataque”, le dice con voz temblorosa. “Ay, no, que después hay que sanarte”, responde él tras ponerle una mano en un hombro para calmarla. Los presentes en este antiguo almacén en el condado floridano de Miami-Dade estallan de la risa.

Se trata de un martes especial: el fundador del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia casi nunca visita el local a menos que sea miércoles por la noche o domingo por la mañana, cuando celebra el culto. Es alto, tiene la cara redonda y el cabello negro le cae impecablemente hacia atrás. La camisa arremangada permite ver el antebrazo derecho tatuado con las siglas SSS (salvo siempre salvo). El izquierdo exhibe el supuesto número de La Bestia (666). Él mira por la ventana y se percata de que otra mujer viene exaltada, casi corriendo, para saludarle. “Miren, se volvió loca”, avisa a los presentes. “Vengan para que vean este show”. Sale a la recepción a recibirla con los brazos abiertos, y ella lo abraza ahogada en llanto porque cree que está abrazando al mismito Dios en persona. ‘Papi’ sabe que tiene mucho poder.
¿Qué piensa cuando la gente dice que le daría su vida?, pregunté minutos antes en una entrevista exclusiva a este hombre polémico que predicará en República Dominicana el próximo domingo. Los gobiernos de Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala le negaron este semestre la entrada a sus países. Lo consideran un agente de caos social. “Pues de todo lo que eso implica. Desde muerte, desde servirme. Si me disparan y pudieran coger la bala ellos la cogen. Je, Je, Je”, se jactó mientras frotaba la barbilla con la mano izquierda. “Hasta ese extremo. Todos los que están a mi lado son así. Mundialmente. Todos”.

Cuando habla me recuerda a Jim Jones, el estadounidense que se proclamaba al mismo tiempo Jesús, el faraón Akhenatón, Buda, Lenin y el afroamericano Father Divine. Más de 900 de sus fieles se suicidaron en masa con un veneno en Guyana, el 18 de noviembre de 1978. Me hace pensar en David Koresh. El líder de la secta Davidianos se creía la reencarnación de Cristo y murió el 19 de abril de 1993 junto a 74 creyentes en Waco, Texas, cuando un incendio arrasó la estructura donde se encontraban. ¿Qué va a hacer con la información de que están dispuestos a morir por usted?, insisto. “Pues vivo agradecido, doy gracias por que me amen, pero no abuso de ellos. Vine preparado para no hacerlo”. ¿Y qué siente teniendo tanto poder? “Que el evangelio que predico es poderosísimo. Produce este tipo de amor para con todos”.

José Luis de Jesús Miranda, de 61 años, desata su labia en la oficina de uno de sus incondicionales. Se sienta de espaldas a un cuadro de sí mismo, en el que aparece posando junto al sello de su secta, que tiene un águila real en el centro y se asemeja a un emblema de Estados Unidos. Lleva una inscripción: Gobierno de Dios en la Tierra. En ese momento entra una exuberante muchacha de 26 años y de ascendencia dominicana, Axel Poessy. Pone en el escritorio dos vasos de café con leche. Él le agradece con una entonación dulce: “oh great, thank you, thank you Axelita”. La conoce desde que ella tenía ocho años. "Ni sabía yo que ella se había desarrollando tanto en la fe que de momento, cuando tuvo la oportunidad, ahora trabaja gratis para mí. Quisiera pagarle. Le digo, mira, Axel, por si una necesidad... Una vez le iba a pagar un sándwich en un aeropuerto de Texas y me dijo. ‘Ay no Daddy, yo te debo a ti eso’. Así que ella por trabajar para mí más bien me paga”.

El padre de Axel la llevó a vivir a Canadá, y le ponía desde pequeña casetes con la prédica del puertorriqueño. José Luis de Jesús Miranda visitó en mayo de 2005 la ciudad de St. Catherines, en la provincia canadiense de Ontario. Ella había pasado tres meses preparando su visita. El novio con el que se iba a casar se molestó con la dedicación que ella daba al boricua. Ocurrió el rompimiento. “Yo fui donde Daddy y le dije, Dad, sabes que estoy dispuesta a dejarlo todo por ti. Me extendió la mano y me dio un abrazo. ¿Tú entiendes que alguien te diga que tienes que escoger entre él y Dios?”. Ella se convirtió en la directora de las relaciones del boricua con la prensa. “Siempre creía que iba a ser la versión en mujer de Donald Trump. Yo quería hacer algo grande con mi vida”. Como no cobra se mantiene con ingresos de tres compañías suyas, entre las que se encuentra una que representa a una cantante de la secta, esposa de Álvaro Albarracín. A este colombiano le llaman el Empresario de Empresarios, porque coordina el proceder espiritual de más de 400 empresas internacionales que juran confesión al boricua.


Me interesa su enigma. ¿Miente para enriquecerse? ¿Es juguete de su propia mentira? ¿Un loco? ¿Esclavo de su invento a quien se le ha hecho demasiado tarde para rectificar? ¿Un hombre con buenas intenciones que no tuvo más remedio que revolcarse en el sensacionalismo porque había fracasado en promover su poderoso mensaje? Me interesa saber por qué cambia la vida de sus seguidores. Cuando cruzan el puente de un evangelio a otro se declaran felices.
Municipio de Ponce. Estamos en un modesto centro educativo del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia. Darlene Sayaz, espigada morena de 23 años, recuerda que llegó en 2005 muerta de miedo. No sólo porque ignoraba lo que iba a encontrar, sino por lo que había encontrado en una iglesia cristiana prohibicionista en este municipio. Le gustaba el modelaje, salir de noche, escuchar música de la cantante Beyoncé... Los feligreses de aquella iglesia oraban por ella: consideraban que iba directito al infierno. “Yo salí de un retiro pensando que Dios no me quería. Pensaba que si venía a buscar los que se salvaban yo me quedaba. Siempre tenía que hacer algo más para agradar a Dios y si salía por las noches le pedía perdón”. Su concepción de la vida cambió de golpe. Aquí le dijeron que Jesús de Nazaret murió para quitar el pecado del mundo; por eso el pecado no existe y ella está siempre salva. “La sensación fue increíble, necesitaba esto en mi vida”, cuenta, y le da un beso a un afiche en el que aparece el Cristo Boricua mientras le tomo una foto.
Los fieles llaman a estos espacios “centros educativos” porque vienen a aprender a separar el grano de la paja de la Biblia. Su fundamento son las 14 epístolas del Apóstol San Pablo. A Pablo le fue dado el Evangelio de la incircuncisión, según Gálatas 2:7, el pacto con Dios que comenzó tras la muerte de Cristo en la cruz, en un mundo sin pecado. Representa la creencia contraria al Evangelio de la Circuncisión, que le fue dado a Pedro, en el que los fieles creen en el pecado y se salvan por las obras.

“Buenos días, dioses, éste es el mejor día de nuestras vidas”, es la bienvenida que da la pastora Lissette Miranda (prima de José Luis) a unos 40 “bendecidos” que se congregan en este centro. “Bendecidos” porque Pablo enseña que los fieles ya están libres del diablo, “el mejor día de nuestras vidas” porque los fieles viven la segunda llegada de Cristo y “dioses” porque “somos hijos de Dios y cada semilla da fruto de acuerdo a su género”, según la pastora. Aplausos. Cantos de alabanza. “¡Abbá, Padre!” Pero ella no es quien imparte el culto. En una pantalla central se proyecta el mensaje que predica desde Miami José Luis de Jesús Miranda, o sus dos obispos autorizados para hacerlo, y que se transmite por internet. De modo que los miles de seguidores alrededor del Planeta escuchan una sola palabra.
“El trabajo mío es quitar la vista tuya de Jesús de Nazaret”, continuó José Luis de Jesús Miranda, explicando por qué se hace llamar Anticristo. “Él era judío, y si la gente lo imita va a terminar en judaísmo. Pero si sólo aceptas su amor y su trabajo para eliminar los pecados, pones la vista en el que resucitó. Te ves en el Cristo vivo, sin pecado, sin diablo, sin la condenación. Te ves, ¡wow!”. ¿Entonces puedo salvarme si mato a alguien?, le pregunté. “Si matas no hay pecado delante de Dios, pero puedes ir preso, y si no te descubren vives una vida de culpa. Pero Dios no tiene problema con eso. El que tiene problema eres tú. ¿Me sigues?”.

Le recordé que la ultraderecha religiosa de Puerto Rico se opone al reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo, ahora que en la isla se discuten enmiendas al Código Civil. “Después del Cristo resucitado a nadie conocemos según la carne. Eso significa que si viene un homosexual y cree en el mensaje es pleno miembro de la iglesia. Todo es lícito pero no todo conviene”. ¿Y qué no conviene? “Si una conducta te hizo perder el trabajo eso no convino”.
Sus creyentes sienten que tienen un “conocimiento”, una manera diferente de vivir la vida. Piensan que participan de un momento profético: Jesucristo Hombre tuvo que venir 2,000 años después de la crucifixión para hacer una reforma del cristianismo, una mucho más importante que la del teólogo alemán Martín Lutero en el siglo XVI. Los fieles esperan la llamada transformación de la carne de la humanidad, en un mundo gobernado por el Cristo Boricua. “Será un cuerpo glorificado”, cuenta. “Es el mismo cuerpo pero con un ‘upgrade’, tú sabes, más arregladito, se queda para siempre perfecto y no va a morir. ¡Imagínate! Me refiero a la primera carta de Pablo a los Corintios, capítulo 15:53, donde dice que esto mortal se va a vestir de inmortalidad”.

“Una bomba de tiempo”

En el popular restaurante Versailles de la Calle Ocho de Miami, punto de encuentro del exilio anticastrista, me reuní con el cubano Daniel Álvarez. El profesor de estudios religiosos de Florida International University participó hace dos años en un programa televisivo en el que debatió sobre la figura de José Luis de Jesús Miranda junto a una muchacha que defendía la divinidad del boricua (era la guatemalteca Martita Roca, la cantante que Axel Poessy representa). “Ahí fue que me di cuenta que delante de mí había una secta en una etapa bien avanzada”, explica Álvarez. “Puedes ver que De Jesús Miranda tiene el típico perfil del líder de una secta peligrosa. Empieza con un proyecto de buenas intenciones, luego se va endiosando y empieza a ponerse títulos grandes. El poder se convierte en una obsesión y el mensaje se trastoca al servicio de su persona. No quiere que miren a Jesucristo, quiere que lo miren a él. Su grado de irrealidad trasciende lo que se podría esperar del líder de una secta. Está más avanzado que Jim Jones y Koresh en su época. Esto es como una bomba de tiempo”.
El problema, continúa el profesor, ocurre en la medida que De Jesús Miranda practica un paulismo radical e invalida las demás escrituras. “Este señor es muy ágil. Se ha dado cuenta de que hay vacíos en la Biblia y los llena con reconstrucciones que le convienen. Sabe que hay conflicto entre Pablo y otros apóstoles como Pedro y Santiago. Lo sabe por la carta a los Gálatas. Él está llenando las lagunas diciendo que ellos mataron a Pablo. Muy ingenioso. Puede llenar los huecos como hizo el escritor Dan Brown con el Código Da Vinci”.

El pasado 9 de mayo, el papa Benedicto XVI llegó a Brasil para intentar rescatar una joya. Los fieles se están dando de baja de su iglesia para irse a otras denominaciones cristianas en el país que, por ahora, es el más católico del mundo, con unos 155 millones de creyentes. Hospedado en el Monasterio de São Bento en la ciudad de Río de Janeiro, Joseph Ratzinger se asomó por una ventana blindada para saludar a sus seguidores que esperaban en la calle. Entre ellos había unos 50 fieles del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia que repetían un coro enconado: “Papa mentiroso”. Las enseñanzas del boricua son la antítesis de las del Papa, que ha resucitado la creencia de que el infierno existe y es eterno. “América Latina es como un campo fértil para José Luis de Jesús Miranda. Este movimiento es una amenaza para la Iglesia Católica, donde la gente no siempre está salva”, añade Daniel Álvarez. Los seguidores del llamado Anticristo suelen manifestarse frente a espacios donde se practican otras religiones. Rompen imágenes del catolicismo y dicen a viva voz que esa Iglesia es la “gran ramera”. Le recordé al boricua durante la entrevista que hay gente que se ofende por esos actos. “Nos duele que se ofendan”, aseguró encogiéndose de hombros. “Pero de alguna forma hay que ponerlos a pensar”.

La transformación
Roberto Santiago, de 63 años, mostacho y pelo canoso, se daba un trago debajo de un árbol junto a otros vecinos del residencial Gándara de Ponce en una tarde dominical. Aquí conoció a José Luis de Jesús Miranda, quien vivía en uno de los apartamentos en estas cajas de cemento de dos niveles. “La gente le decía Wiso Barkers, porque ése era el nombre de la tienda por departamentos en la que trabajaba. El tipo siempre estaba bien planchadito”, recordó Santiago. El padre del Anticristo era un alcohólico que se ganaba la vida vendiendo misceláneas en una tienda y piraguas en el pueblo. Maltrataba a su esposa, una católica abnegada que siempre rezaba el rosario. “Él era buena gente. Pero cuando llegó a la adolescencia comenzó a juntarse con unos de aquí y empezó a caerse. Empezó a meterse pasto y después se fue por vena”. El propio De Jesús Miranda acepta su pasada adicción a la heroína. “Su mamá le esterilizaba las agujas para que no se enfermara”, me contó después su prima Lissette Miranda, que me había llevado al residencial. “Papi le daba dinero para que no estuviera pidiendo por la calle para comprar droga”.

Pero De Jesús Miranda comienza a robar para mantener el vicio. La Policía lo arresta el 18 de abril de 1966 y lo acusa de ocho escalamientos en primer grado. “Sólo participé en dos para robar artículos electrónicos y joyería. Los demás me los tiró encima la Policía”, asegura él. “Lo mejor que me pasó fue caer en la cárcel. Jesús de Nazaret dijo ‘estuve preso y me viniste a visitar’. Ja, Ja, Ja”. Detrás de los barrotes comenzó todo: una pentecostal llegó a predicarle. “Me cayó ese llanto, y dije ‘señor, perdóname, qué me pasó’, y cogí la Biblia y empecé a comérmela. Me dio un interés profundo en Cristo. No droga, no cigarrillo, no malas palabras, no música mundana. Un extremo de santidad que por poco me mata. Es lo que sucede con ese falso evangelio”.

A José Luis de Jesús Miranda le permiten ese mismo año salir de la cárcel para asistir al programa de rehabilitación Teen Challenge en Estados Unidos. El cambio es tan radical que funda su propio centro para rehabilitar hombres y mujeres adictos en la ciudad de Laurence, Massachusetts. Comienza su carrera como pastor en la Iglesia Pentecostal, y luego se cambia a la Bautista del Sur. Se dedica a fundar templos de esa confesión en el Caribe. Hasta que una noche de diciembre de 1973, según él, se le aparecen dos ángeles mientra dormía en su cuarto en Laurence. “Prepárate, que hoy viene el Rey de Reyes, Señor de Señores, para ungirte en el ministerio”, le dijeron, según él. Se le aparece, siempre según él, una figura sin rostro y con ropas blancas que se le mete por dentro y empieza a hablarle. Le dice que busque Romanos 6: la humanidad está muerta al pecado. Sus fieles consideran que este momento marca la segunda venida de Cristo. De Jesús Miranda asegura que Dios le dice que se mude a Miami porque ése iba a ser el puente para otras naciones. Se trata del área metropolitana más grande del sureste de Estados Unidos, con 5.4 millones de habitantes de diferentes orígenes étnicos.
José Luis de Jesús Miranda, que se había trasladado a Puerto Rico, lo dejó todo. Vendió su casa en Guaynabo y demás pertenencias y utilizó el dinero para pagar un programa de radio en el que empezó a llevar su palabra, mientras intentaba levantar su iglesia en la marquesina de un feligrés en Miami. Se hospedaba en un cuarto en la casa de una hermana. Los cinco hijos dormían en la misma cama; él y su esposa, en el suelo. Había empezado a levantar la iglesia hasta que en 1988 dijo que era Pablo, y continuó anunciando sus variables identidades. Gran parte de su familia le dio la espalda. “Esa ha sido la peor tristeza de mi vida. Una vez mi esposa me pregunta, ‘¿A ti no te duele engañar a tanta gente?’. Y yo le digo, ‘Si yo engaño a tanta gente, con lo feliz que la hago, voy a seguir engañándola, no me vas a parar’. Yo entiendo que era difícil para ella, como familia, ver a uno solamente como a un humano”. Lo dijo mientras dejaba de mirarme y se fijaba en el televisor. En la imagen aparecía una colombiana con voz operática que cantaba sobre la autoridad con la que habla el Cristo Boricua. Era el canal Telegracia, que transmite vía satélite desde Colombia, y que tiene programación dedicada 24 horas a la secta. “Pero si esto es un engaño es el mejor engaño que se le ha ocurrido al ser humano”, insistió. Y me contó un cuento: una bendecida se estaba muriendo de cáncer. La hija le preguntó si quería que le llamara a Papi para que le hiciera compañía. La enferma le respondió que no, porque él ya había estado acompañándola durante la noche, se le había aparecido. “Y yo ni siquiera sé quiénes son. Aquí hay unos testimonios tremendos de sanidad…”. ¿Cómo es eso de que usted se les aparece y no sabe quiénes son?, le pregunté. “Porque es mi espíritu el que va allá, vestido de mi imagen, porque hay que identificar ese espíritu”.

“Él no es esquizofrénico”

Su hermano, Carlos de Jesús Miranda, fundó en el 1992 en la ciudad floridana de Hialeah la Iglesia Palabra de Fe, que sostiene las doctrinas básicas evangélicas. El pastor respondió a algunas preguntas sobre José Luis de Jesús Miranda, pero sólo por correo electrónico y con la condición de que cualquier edición le fuese consultada.

¿A qué se debe el auge del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia?


No hay tal auge en cuanto a seguidores se refiere. El auge se lo ha regalado la misma prensa con sus reportes sensacionalistas. Si algo han hecho bien sus seguidores es reconocer que la debilidad de los medios consiste en el sensacionalismo. Les han “vendido la idea” de ser noticia. El programa televisivo “La Comay” en Puerto Rico lo aceptó como noticia y de ahí los demás lo han copiado de forma burlona pero no afirman en sus editoriales que es una farsa. Sin duda el nivel de mercadeo del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia es alto.

¿Todo ha sido un invento para beneficiarse económicamente?

Le diría con mucha sinceridad que no. Él tenía dinero antes de decir que era Jesucristo. El dinero le permitió el invento, es lo que paga el disfraz. José Luis gasta lo que sea para mantener su imagen. Lo más importante para él es cómo luce ante la prensa y el público. Yo sé que tuvo un llamado de Dios para predicar. Toda nuestra familia (que no apoya ni cree sus locuras) fue a los pies de Cristo a través de él. Lamentablemente ese llamado se lo ha entregado a Satanás, haciendo la voluntad de Satanás, engañando a los demás. Mi oración es que analice el legado que está dejando para vergüenza de sus hijos y el resto de su familia y pueda de corazón reconocer que hay un solo Jesús que está sentado a la derecha del Padre y ese Jesús no es él.

¿Se ha creído el señor De Jesús Miranda su propio invento?


Mi hermano no es ningún tonto, él no tendrá educación formal pero tiene mucha educación de la calle. Él no cree que es Jesucristo. En mis conversaciones con él siempre habla como José Luis. Nunca se activa la persona de Jesucristo (como lo haría un esquizofrénico). Él dice “Jesucristo se me metió por dentro”, pero nunca habla en primera persona “yo Jesucristo”. Sabe que es una blasfemia que Dios nunca le perdonaría. Sus pocos seguidores pueden ser que sinceramente piensen que él es Jesucristo pero él ni sus aduladores obispos lo creen de corazón.

¿Tiene problemas mentales?

José Luis no es esquizofrénico, su mente no está fuera de la realidad. Lo de él es buscar atención y lo logra. ¿Qué canal de televisión le dedicaría una entrevista a José Luis si sólo fuera pastor evangélico? Usted mismo, señor Martínez, ¿le dedicaría una entrevista en su afamado periódico porque sea un pastor evangélico? Por supuesto que no, pero a alguien que dice ser Jesucristo sí. José Luis conoce la debilidad de la prensa. Por muchos años él trató de ser importante. Lo que le trajo “éxito” fue cuando se proclamó Jesucristo.

¿Está tratando el señor Miranda de sostener un invento que se le escapó de las manos?


Creo que en cuanto a lo del Anticristo sí. Pensó que eso le daría mayor auge pero el tiro le salió por la culata. Pensaron que al usar el término les daría mayor atención. Pero la prensa y los gobiernos de Centroamérica no lo han visto bien. Por supuesto, un turbado continúa turbándose hasta que recapacita y se cerciora del error. Él continuará inventando personajes que le puedan dar atención. Primero comenzó sus errores afirmando que era un ángel encarnado, luego un arcángel, luego la reencarnación del Apóstol Pablo, luego el Espíritu Santo y finalmente Jesucristo y más tarde el Anticristo. La lascivia por la atención y sentirse importante le ha llevado a todos esos errores. Déjeme decirle, si arrepentirse le trae atención, él pudiera arrepentirse. Yo no dudo que un día se convierta en un pentecostal fundamentalista con el fin de volver a obtener atención.
El pasado 14 de febrero, José Luis de Jesús Miranda visitó Ponce. Ya se había convertido en un fenómeno mediático por sus declaraciones excéntricas y se había ganado muchos enemigos. Le acompañaba su prima Lissette y un reportero de la cadena estadounidense ABC que hacía un reportaje sobre su vida. Se bajaron en la Plaza de las Delicias, en el centro del municipio, pasaron frente a la catedral y alguien gritó. Una muchedumbre comenzó a rodearlos. Empezaron a decirle que se fuera, a maldecirlos, a amenazarlos. “Entre ellos se apareció un “bendecido” que había sido deambulante y que va a nuestra iglesia. José Luis le dio un beso en la mano y le dijo ‘cuéntales, cuéntales quién soy y lo que he hecho en tu vida’”, rememora Lissette. Los agentes de seguridad hicieron que se metieran en el carro para protegerlos. La muchedumbre los siguió mientras intentaban salir del tráfico. En el camino hubo un profundo silencio. Lissette se percató de que Papi lloraba. Y en medio de los sollozos parafraseó a Jesús de Nazaret. “Ponce, Ponce, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados”.

En la sede del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia trabaja el joven Jacob Avilés, quien fue editor, productor y técnico en una empresa de páginas web de pornografía. Ahí aprendió la que sería su nueva tarea: producir los cultos del Cristo Boricua. Jacob hizo que el ministerio adoptara la tecnología ‘clustering’, computadoras interconectadas que dan mejor rendimiento que una sola. Las del ministerio mantienen más de 30 páginas web, y se encuentran en el famoso edificio New World Tower de Miami, donde están los servidores de compañías importantes como Verizon y ATT. “Él quiere que tengamos la última tecnología para que sigamos creciendo. Su principal enfoque es que la palabra corra”, dice Jacob, quien nos muestra el funcionamiento de cinco estudios dedicados a captar vídeo y audio durante el culto, editarlos y transmitirlos a través de internet, la estación de radio Netgracia y el canal de televisión.

Antes del calqueo (como se le llama al culto) del pasado 16 de mayo, el llamado Jesucristo Hombre envió un e-mail a Jacob informándole sobre los versos que discutiría esa noche. El joven se preparó para proyectarlos en tres pantallas alrededor de este púlpito-estudio, con espacio para 468 personas. Dos camarógrafos y una cámara con motor automático comenzaron a grabar a las ocho de la noche. En el escenario aparecieron las susodichas SSS y las 666 (la exhibición de esos números tiene la intención de desmentir el mito sobre la identidad de La Bestia). Apareció una vívida orquesta que cantaba al Apóstol José Luis. El pastor Álvaro Albarracín anunció las novedades y presentó un vídeo que mostraba a los “bendecidos” que protestaron contra el Papa. Llegó el momento de la “siembra”. Los fieles pasaron adelante para dar el diezmo, pensando que en el futuro Dios les recompensará con una cosecha. Los donativos adicionales son bienvenidos, y el que quiera puede aportar más por la web oficial de la secta. Se aceptan Visa, Master Card y American Express. El obispo Carlos Cestero, mano derecha de Papi, pidió a los creyentes que repitieran palabras emotivas antes del diezmo. “Soy heredero del mundo. El mundo es tuyo... y como herederos vamos a sembrar”. Llegó el momento de que José Luis de Jesús Miranda subiera al escenario. Le habló a la gente con familiaridad, como si le hablara a un vecino. Hizo chistes. Los fieles gozaron. “Encontré la droga de la sabiduría, que sí te arrebata y te llena. Tenemos que promover esta droga, hasta que todo el mundo quede drogado con la cocaína del evangelio”.

Cuando acaba el culto, Papi me permite entrar a su oficina, a la que se accede por una puerta que se ubica al lado izquierdo del púlpito. Quería hacerle algunas preguntas adicionales. Me había quedado con la impresión de que en la entrevista previa me daba respuestas demagógicas. Siempre quería tener la última palabra. Tenía una respuesta para todo. Me llamó la atención que en un lado del espacio una pintura lo mostraba sonriendo mientras abraza una bola del mundo. En ese momento José Luis de Jesús Miranda estaba vigilado por un grupo de guardaespaldas (uno de sus fieles encargado de la seguridad le dona alrededor de $500 mil al año para protegerlo). Después de que lo maquillan para una sesión de fotos, le pregunto si no era un mal ejemplo para sus fieles que lo hubiesen arrestado en 1997 en Miami por conducir ebrio. Ésta es su defensa: “Fue increíble. Era el aniversario de bodas con mi ex esposa. Le digo que llego en el vuelo de las cuatro de la tarde, y que como a las ocho y media la voy a llevar a una cena tremenda en South Beach. Pero el avión se atrasa y tú sabes cómo te recompensan. Me dieron dos o tres traguitos y me pasé. Se me fue el dominio propio. Finalmente llego a Miami. Yo tenía un BMW de esos que corren ‘suave’.... y agarro ese aparato y arranco. Y en eso me pasé del millaje permitido y me paran. Entonces los traguitos, especialmente el whisky, que a mí me gusta, porque Jesús de Nazaret bebía vino porque no habían inventado el whisky, pero yo prefiero un traguito en lugar del vino, que es un downer, y el whisky te despierta, me gusta con un poquito de Ginger Ale para suavizarlo, entonces la policía olió el alcohol en mí y me metieron preso. Pero eso sucede en las mejores familias”, cuenta Papi con su sonrisa de siempre. “Estuve preso toda la noche hasta al otro día con unos bendecidos que hedían a alcohol sin bañarse. Eran negros, blancos, chinos, brujos, había de todo y se sintieron bien de que yo llegué y los consolé... Fue una experiencia bellísima para mí... Estar preso no es tan malo, es una buena experiencia, especialmente para Jesucristo Hombre. Lo mejor que me ha pasado. ¿Cómo te cae?”. Y se despide dándome dos palmaditas en el codo izquierdo.
 
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