| Las andanzas del “anticristo” - Laprensa.com - Nicaragua |
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| Thursday, 19 April 2007 | |
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Artículo original José Luis de Jesús Miranda conocido como el anticristo, dice que Dios, “se le metió en el cuerpo” en la Nochebuena de 1976. Dos ángeles lo llevaron al Cielo. Ahí, Dios le ordenó fundar una nueva iglesia. Así surgió Creciendo en Gracia. Una historia fantástica para cualquiera y con la que los expertos se muestran incrédulos. Pero para el “pastor Alí”, segundo en importancia dentro de la jerarquía de la “iglesia” en Nicaragua, es tan cierta que la cuenta con orgullo, como si estuviera narrando el logro deportivo de uno de sus hijos. Es domingo es día de descanso y el antiguo cine María que sirve de sede a Creciendo en Gracia comienza a llenarse de fieles. Llegan de todas partes y van ataviados con sus ropas de fin de semana: las mujeres mayores con vestidos floreados y medias negras, las más jóvenes de jeans y blusas rojas, rosadas y negras. Los hombres con camisas mangas largas y algunos con saco, incluso los jóvenes. Alí interrumpe sucesivamente su narración para saludar con un apretón de manos y un “bienvenido, bendecido” a la concurrencia. Cuenta que De Jesús Miranda es un hombre estudioso, que ha pertenecido a las religiones adventista, pentecostés y bautista y que la experiencia dentro de estas iglesias le permitió conocer que son “falsas”. Sin embargo, un reportaje de la cadena estadounidense Univisión, lo descubre como un hombre sin estudios superiores, que apenas cursó el sexto grado y que nunca estuvo en la universidad. Según la cadena, De Jesús Miranda falsificó la documentación que lo acreditaba como estudiante de un prestigioso instituto de Chicago. Fuentes consultadas por Univisón negaron que el hombre haya estudiado en ese centro. José Luis de Jesús Miranda nació en 1946 en un barrio pobre de Ponce, la segunda ciudad en importancia de Puerto Rico. Sus detractores dicen que en su juventud fue drogadicto y estuvo encarcelado por robo. El mismo De Jesús Miranda ha reconocido su adicción en las largas peroratas transmitidas a través de Telegracia, la cadena de comunicación de la secta. Este hombre de 60 años, pasado de peso, no esconde que le gusta vivir con lujos. Maneja carros último modelo, lleva prendas de oro, viste de saco y corbata y vive en una lujosa casa en Miami. Saúl Chávez, el “obispo” de la secta en Nicaragua, dice que estos son regalos de sus seguidores. De Jesús Miranda se presenta como un hombre fanfarrón, quien aparece siempre con una sonrisa. Predica libertad del “engaño” impuesto por las religiones tradicionales, explicando a sus seguidores que el pecado no existe. Su doctrina es una filosofía de vida que predica que hay que alcanzar la felicidad en la tierra. Los seguidores de la secta desprecian las creencias de otras religiones, principalmente el catolicismo y en sus reuniones queman y quiebran símbolos religiosos: imágenes de santos y vírgenes, fotos del Papa Benedicto XVI, actas de bautismo y comunión y hasta libros de religiones protestantes como los mormones. Consideran el celibato “una doctrina de demonios” y dicen que el pecado es “un fantasma muerto hace dos mil años”. El antiguo cine María se encuentra casi lleno. Las personas han preferido las butacas cercanas a la única puerta de entrada al salón, porque reciben el poco aire que entra en el local. Los demás se abanican con los sobres de la ofrenda que ellos llaman “siembra” y que son entregados en la entrada o con los cuadernos que llevan para apuntar los versículos bíblicos citados por De Jesús Miranda y que él interpreta a su antojo. Cuando hace su aparición en la pantalla del antiguo cine, acompañado por un tronar de aplausos y silbidos, De Jesús Miranda no pierde tiempo para recordarle a sus fieles que él es el Señor. “Me llaman charlatán, bestia. Ahora se repite la historia de Jesús, a quien no entendieron, persiguieron y crucificaron. Así que es un honor que me llamen charlatán. A mí me resbala, porque yo sé quien soy”, dice, seguido por los aplausos y “aba, padre” que lanza la gente . ¿Fraude o esquizofrenia? Los detractores de De Jesús Miranda lo tildan de loco e impostor. Dicen que su iglesia no es más que un negocio que busca ordeñar la plata de la gente que lo sigue y que en su mayoría pertenece a los grupos sociales más pobres. En Nicaragua los representantes de la Iglesia católica lo han tildado de “desequilibrado” mientras que los de Guatemala lo llaman “trastornado”. “Esto a mi juicio es una equivocación, no tienen ningún fundamento en la palabra de Dios, ése es un movimiento de una persona que a mi juicio está trastornada en su mente y nadie puede pensar que él es el anticristo. Son estupideces”, dijo el Arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Óscar Andrés Rodríguez, en declaraciones publicadas por el diario hondureño La Prensa. No es la primera vez que un hombre se proclama Mesías o Dios. De forma cíclica aparecen personas que tratan de llamar la atención con supuestos milagros y revelaciones. Hace unos años en Nicaragua se conoció la historia de Jesús de los pobres, quien a los 33 años reveló públicamente que se creía Jesucristo. También está la historia de Eveling Umaña, la joven de Ticuantepe, quien en 2004 se hizo famosa por proclamar que tenía poderes divinos para sanar y decía representar a Jesús en la tierra. Además, se han reportado religiones igual de controversiales como la secta surcoreana Moon o la iglesia Pare de Sufrir. Para los expertos puede tratarse de un asalto a los seguidores o de un caso de desequilibrio mental. Podría sufrir enfermedad Roberto Aguilar, director del Hospital Psiquiátrico, dice que es difícil argumentar sin un examen exhaustivo si De Jesús Miranda sufre alguna enfermedad siquiátrica que le lleve a creerse Jesús en su segunda reencarnación. Según el especialista puede tratarse de una persona que después de pertenecer a una de las religiones dominantes no está de acuerdo con los preceptos de ésta y trata de “adoptarla de otra forma”, alguien que hace negocios con sus creencias o de verdad una persona trastornada. “A lo mejor lo hace de buena fe, a lo mejor no. Hemos visto que hay muchas personas que se dedican a mover este aspecto de la religión, que es muy delicado. Es difícil encontrar a alguien que no tenga un sentimiento o una creencia relacionados con un Dios definido. Les tocan algo muy sensible y hay gente que mueve millones de dólares en el mundo con eso. Han habido escándalos que han salido en los medios”, dice Aguilar. “Hay muchos trastornos siquiátricos que llevan a una persona a un estado de despersonalización y luego a caer en lo que un profesor europeo llamó personificación. Es decir, que de repente una persona siente como que desaparece y luego su misma mente le da una nueva identidad. Comienza a pensar, de acuerdo al ambiente en que se ha desenvuelto o de sus creencias, que es un enviado de Dios, Satanás, un famoso actor de cine o Superman”, explica. Aguilar agrega que las personas que llegan a padecer este tipo de enfermedades sufren de un “proceso delirante” que los hacen adquirir otra denominación. Hay síntomas externos que acompañan ese proceso, como oír voces, sufrir insomnio, pasar toda la noche rezando, caer en descuido personal o hablar de tal forma que los demás no entienden qué dice. “Estos trastornos pueden venir de un daño orgánico o de enfermedades crónicas que llamamos funcionales, como esquizofrenia, que es la psicosis prototipo. Pero sólo por una cosa que diga alguien, si no hay síntomas alrededor, no hay nada más que pensar que es su forma de ver las cosas”, sostiene el especialista. En busca de esperanzas ¿Pero qué lleva a personas humildes y trabajadoras a tatuarse una imagen estigmatizada o a ofrendar una cuota semanal a una iglesia que rompe con la tradición de alabar a un ser supremo, invisible, por un hombre de carne y hueso? Para la teóloga Michelle Najlis es cuestión de “desesperación”, de aferrarse a una creencia para llenar un vacío que las religiones tradicionales no colman. “Ha habido muchas rupturas en Nicaragua, rupturas de proyectos personales, proyectos históricos. Quedarse sin trabajo, las migraciones, eso rompe toda la estructura familiar y social, te lanzan a un mundo de vida desconocido donde te sentís amenazado constantemente”, dice. “Hay una búsqueda de nuevos referentes y en ese sentido las iglesias históricas no han evolucionado a la misma velocidad que los cambios ocurridos en la sociedad; esto hace que haya una gran búsqueda de cosas que sí respondan a estas necesidades”, afirma la teóloga, para quien las pequeñas iglesias tienen un efecto benéfico en la moral de sus seguidores. “Hay mucha gente que deja de beber, que de pronto se convierten en buenos maridos, que recuperan su autoestima. La gente siente que encuentra un espacio para poder expresar sus errores del pasado y sentirse acogidos y perdonados”, explica Najlis. Para el “pastor” Alí pertenecer a Creciendo en Gracia significa vivir salvo y sin pecados. |
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