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Clínicas para curas pederastas-LaOpinion.com PDF Print E-mail
Wednesday, 14 November 2007
Artículo Original

La Iglesia Católica de México reconoce que existen para tratar diversos males psicológicos.

Señalado. De acuerdo con una investigación, el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval, dirige una de las casas para rehabilitar a curas pederastas, en el poblado de Tlaquepaque. (AP) MÉXICO, D.F.— En el Distrito Federal, Guadalajara y el Estado de México, la Iglesia Católica construyó desde hace dos décadas cuatro casas de lujo tipo "quinta de cinco estrellas" que supuestamente son utilizadas como clínicas especializadas para "curar" la pederastia de clérigos nacionales e internacionales.

Las construcciones tienen jardines, amplias habitaciones, gimnasio, salas de juegos, comedor y capilla atendidas por psicólogos, médicos, terapeutas, masajistas, directores espirituales y profesores en educación física.

De acuerdo con sacerdotes anónimos que dieron su testimonio para el libro Prueba de fe (Editorial Planeta, 2007) de Sanjuana Martínez, en el que exhibe una presunta red de cardenales y obispos en México que encubren y toleran los abusos sexuales de curas contra niños, la función de estos albergues es un secreto a voces.

"Estos son los lugares adonde son enviados por los obispos de la Diócesis de México los sacerdotes que han embarazado a jóvenes [en algunos casos se encuentran catequistas o agentes de pastoral] o que han cometido el pecado de fornicación", señala un clérigo, sin dar su nombre.

El presbítero asegura que mientras el presunto pederasta es tratado en las clínicas, un obispo ordinario hace las negociaciones con la familia de la víctima para que los casos no sean dados a conocer a los medios de comunicación.

Según la investigación de Martínez, el refugio de mayor antigüedad (fundado en 1983) es la Casa Alberione, ubicada en Tlaquepaque, Jalisco, y dirigido por el cardenal Juan Sandoval Íñiguez.

"Es una auténtica guarida de criminales sexuales investigada por la Interpol", asegura la autora de Prueba de fe, quien hizo un listado de los sacerdotes que han utilizado las clínicas para huir de la justicia.

Entre los huéspedes de la Casa Alberione se encuentra el religioso Enrique Vásquez, de Costa Rica, acusado de violar a cuatro niños y buscado por la Interpol, según el expediente 2002/40442.

No obstante, después de la rehabilitación fue trasladado por su obispo, Ángel Sancasimiro, a Connecticut, en la Unión Americana, donde ejerció desde 1998 hasta 2002, cuando fue denunciado nuevamente por abusos sexuales contra menores.

Otro de los internos fue el padre Heladio Ávila, acusado de violar a tres niños en 1996 en Guadalajara.

Fue condenado a 15 años de prisión en 1999 y estuvo encarcelado en el Centro de Rehabilitación Social de Puente Grande, Jalisco, pero salió libre meses después y restituido por Sandoval Íñiguez, según el Directorio Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara, en 2006.

"Los muros de Alberione han protegido a auténticos depredadores sexuales como el párroco de Tamazula [Durango], Leopoldo Romero, sorprendido in fraganti en su coche mientras abusaba de un menor de 12 años", afirma Martínez.

A decir de esta investigadora, otras dos clínicas son administradas por la congregación Misioneros del Espíritu Santo.

Ofrecen un programa terapéutico "dirigido a aquellos sacerdotes, y en algunas ocasiones religiosas, que se encontraron aquejados por problemas de tipo adictivo, emocional o psicológico y con necesidad de una ayuda profesional a esos niveles".

Estas son: Fundación Rougier, ubicada en el kilómetro 31 de la carretera México-Pachuca y la Hacienda Ojo de Agua, en el Estado de México, inaugurada en 1994, bajo la dirección del padre Roberto Rodríguez.

Además, la Casa Damasco, de la Arquidiócesis de México, dirigida por el obispo auxiliar Marcelino Hernández.

En defensa de la Iglesia Católica, Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis Primada de México, reconoció a La Opinión que las casas de rehabilitación existen, pero "no necesariamente" tratan casos de pederastia.

"Tratan todo tipo de problemas psicológicos y es una amplia ayuda para los sacerdotes que tienen algunos trastornos adictivos, como alcoholismo, depresión, ansiedad, celibato, etcétera", asegura. "No se trata de ningún nido de criminales".

¿También atienden problemas de pederastia?, se le cuestiona.

"Mientras está el proceso legal, sí. Cuando no se les ha comprobado todavía que han cometido el delito, porque las acusaciones pueden afectar mucho al sacerdote, pero si se les comprueba, son expulsados de la Iglesia".

Entonces, sí se atienden presuntos pederastas.

"Si aún no se les comprueba, son recibidos en las clínicas no sólo por pederastia, también por homosexualidad o por dudar de los votos de castidad. No es vergonzoso ayudar a quienes requieren de auxilio. No tememos nada, las casas están ahí, que investiguen las autoridades si hace falta".

A la tarea de enmendar a los sacerdotes se han sumado organizaciones civiles como Courage Latino, que antes de fin año dará un curso en Guadalajara con el fin de que los clérigos abandonen la homosexualidad y aprendan a no masturbarse.

La Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP) calcula que, de acuerdo con sus reportes de víctimas de pederastia, en México el 14% de los 18 mil curas que hay en el país tiene este

 
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